| |

Temas relacionados.
|
|
¿Tienes un cachorrito de hurón que no hace otra cosa más que pegarte mordiscos cada que te tiene a su alcance?... A estas alturas debes estar pensando que resulta una misión imposible el que pare de morder.
Pero la realidad es que en la mayor parte de los casos de mordiscos no hay por que preocuparse mucho, los bebés hurones tienden a morder casi todo, no solo tus pies y manos. Pasa algo así como lo que hacen los bebés humanos, que tienen una temporada en la que todo se lo llevan a la boca, con la diferencia de que nuestros bebés solo tienen encías y nuestros huroncillos afilados dientes.
Les toma algún tiempo a los hurones el aprender a no hacer daño, cuando muerden pueden llegar a romper la piel pero no lo hacen de mala intención; lo que pasa muchas veces es que se emocionan y se les olvida que NO eres un hurón y que tu piel es mas delgada que la de sus hermanos
si notas que se pone un poco inquieto, suéltalo y vuelve a tomarlo después de un rato, no lo sueltes si te muerde, porque aprenderá a morder cada vez que quiera que lo pongas en el suelo, ten paciencia, para cuando cumplen seis meses de edad, los hurones ya no muerden ni en defensa propia
Para disciplinar a tu hurón solo tienes que darle un SUAVE toquecito en la nariz si se pone pesado, nunca le pegues. También puedes taparle con gentileza la nariz, de manera que tendrá que abrir la boca para respirar.
Si te muerde o te pellizca mucho hay un producto llamado Bitter Apple (lo encuentras en las tiendas de mascotas), que le sabe horrible a los animales y les enseña a dejar de morder.
A algunos les ha dado buen resultado el BITTER BEAK, que es un liquido amargo utilizado en aves que se arrancan las plumas, pero también funciona a veces en los hurones, como disuasivo en casos de mordidas.
Tienes que evitar ponerte cremas, perfumes o agarrar comida antes de tomar a tu huroncito, por que pueden pasar 2 cosas:
1. O desconocen el aroma (recuerda que tu tienes un aroma
en particular) y te muerde por parecerle sospechoso.
2. O puede pensar que eres algo rico de comer.
Tampoco le ofrezcas comida con la mano, al menos no al principio... los bebitos se entusiasman tanto que no pueden diferenciar donde termina la golosina y en donde comienza tu dedo

Lo que NO tienes que hacer NUNCA es ponerte guantes para evitar los mordiscos. Resultará contraproducente ya que aprenderá a calibrar la intensidad de su mordida según la resistencia de los guantes y cuando no los traigas puestos... ¡auch!
Ya sé que te debe sonar como a masoquismo este consejo de: ¡déjate morder un par de veces para que aprenda! Pero de verdad, si no diera buenos resultados, no lo recomendaría... Además, los mordiscos que pegan rara vez rompen la piel. De hecho, si lo piensas fríamente, el efecto que nos causa es más de sorpresa que de dolor.
¡Así que ahora ya lo sabes! ¡ninguna misión imposible!
|