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Los hurones no son animalitos ajenos al agua. Si observamos detenidamente su anatomía notaremos que se encuentran muy bien equipados para enfrentar dicho elemento.
Miren de cerca sus patitas, entre los dedos encontrarán un pedacito de piel que los une llamado membrana interdigital, muy similar (aunque mucho más pequeño) al que tienen los gansos entre sus dedos. La membrana interdigital, también llamada membrana natatoria, tiene por función facilitar el traslado en el agua. Los mustélidos que pasan mucho tiempo en el agua, como nutrias y minks, la tienen mucho más desarrollada que sus primos menos acuáticos, como el hurón, comadrejas, armiños o glotones.
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"Dylan" buceando. |
Ahora miren y toquen el pelo, notarán que los hurones tienen un pelaje denso y brillante, si alguna vez los han intentado bañar, habrán notado que tardan un poco en mojarles el pelo. Esto es debido a que la secreción de las glándulas sebáceas deja una capa de aceite sobre cada pelo que lo lubrica y le da esa propiedad casi impermeable. Esta capa oleaginosa a prueba de agua no solo les ayuda a mantenerse secos, también atrapa entre el pelo pequeñas burbujas de aire de manera que mantiene el agua lejos del contacto con la piel, lo que les permite sumergirse en el agua durante unos instantes sin que esta llegue a tener contacto directo con la piel, lo que permite mantener su calor corporal y evitar la hipotermia.
A pesar de que los hurones están perfectamente equipados para convivir con el agua (y baños eventuales), ellos nacen con un temor instintivo al agua, e igual que nosotros, tienen que aprender a disfrutar de ella.
Por regla general, la mayoría de los animales aprenden del ejemplo, y los hurones no son la excepción. Pero los hurones criados en jaulas rara vez tienen experiencias cercanas con el agua, excepto de aquella que proviene de su bebedero, y es normal que reaccionen mal en su primera experiencia con el baño.
Es muy importante entonces el cambiar su primera impresión hacia este elemento, arreglando las cosas de modo que el agua les dé la impresión de ser algo divertido, como un juego. Así que las primeras veces, antes de siquiera intentar bañarlos, tómense unos días para “presentarles” el agua. Llenen una bandeja más ancha que alta con 3 o 4 litros de capacidad y permitan a sus hurones que primero la vean de lejos y se acerquen ellos solos. Una vez que aprenden que el agua no los lastimará, incluso los podrán ver nadando alegremente si les dan la oportunidad.
Una vez superada la aversión al agua, pero antes del baño formal tomen un tiempo para considerar la sustancia jabonosa que utilizarán. 
Está claro que cualquier detergente disolverá los aceites presentes en el pelo, haciéndolo más permeable, pero debemos elegir un jabón o shampoo lo suficientemente efectivo como para retirar la mugre, pero lo bastante suave como para no dañar la piel de nuestros hurones ni destruir todo el aceite que recubre el pelo en el proceso. Si por alguna razón elimináramos gran parte de los ácidos grasos presentes en la piel y el pelo durante el proceso de bañado, el hurón olerá más DESPUÉS del baño, porque la piel será estimulada a reemplazar los aceites que ha perdido.
Un shampoo apropiado puede ser uno específicamente fabricado para hurones o uno hipoalérgico para bebés, yo utilizo el "Nivea Baby" en mis hurones. También puedes usar una barra de jabón neutro para bebés o una barra de jabón especialmente formulada para su uso en hurones o gatitos.
Y ahora sí, una vez superados los puntos anteriores, procederemos con el baño formal. Para ello, podemos perfectamente utilizar el lavamanos, y si a nuestro hurón le gusta nadar, podemos colocarle el tapón y llenarlo con agua tibia. Nunca debemos sumergir al hurón en el agua de un solo golpe, ni comenzar a bañarlo mojándole la cabeza; debemos comenzar mojando poco a poco las patitas de atrás e ir subiendo gradualmente hasta los hombros. Lo último que lavaremos será la cabeza, si mojamos la cabecita antes lo único que obtendremos será un hurón sacudiéndose constantemente y salpicando todo; además de que corremos más riesgo de que le entre agua al canal auditivo o jabón en los ojos…
Por cierto, he de comentar que por alguna extraña y aun desconocida razón, los hurones encuentran el jabón (o shampoo) sumamente apetitoso, así que hay que cuidar que durante el proceso del baño no lo vayan a lamer.
En circunstancias especiales (si el clima es cálido y/o si mis hurones están en celo) he llegado a bañarlos con una frecuencia de hasta dos veces por semana (SI, DOS VECES), claro, siempre utilizando un shampoo ligero y agua tibia y todos mis hurones gozan de excelente salud, no se estresan durante el proceso, su piel no presenta ningún problema y no huele mal. Y no solo disfrutan del baño: bucean, saltan, surfean, se persiguen y flotan de lo lindo.
Pero si hay algo que les guste más que la hora del baño, es el proceso de secado y acicalado. En los hurones, existe un gran riesgo de que sufran hipotermia cuando son expuestos a corrientes de aire o incluso temperatura ambiental estando con el pelo mojado. Es por ello sumamente importante secarlos lo más rápido que sea posible una vez que salen del agua. La manera más sencilla de secar a un hurón es doblando una toalla grande, a manera de sobre, y ponerlo ahí dentro. Verán como el hurón solito comienza a frotarse contra la toalla con el propósito de secarse, y solo hace falta ir moviendo un poco la toalla cada tanto, o ayudarlo frotando nosotros mismos la toalla suavemente sobre las zonas que faltan por secar.
Una vez que está casi seco, se coloca al huri en otra toalla un poco más pequeña para terminar de retirar el exceso de humedad y entonces podemos cepillarlo a contrapelo para acelerar el proceso. 
Si tu huri está acostumbrado, puedes utilizar en esta fase una secadora de pelo, pero ¡ojo! podríamos asustarlo si no ha tenido experiencias previas con la máquina. Para acostumbrarlo a la secadora de pelo, mi recomendación es que alguien más encienda el aparato estando a 4 o 5 pasos del hurón, una vez que noten que no se altera con el ruido, vayan acercándolo poco a poco al chorro de aire TIBIO, comenzando por la parte posterior de las caderas.
O pueden hacer una cuevita con la toalla, ponerlo dentro e ir tirando un poco de aire tibio dentro de ella a baja velocidad, eso sí, cuidando que el chorro de aire no le dé en la cara. |