| Actualmente ya no crío
hurones, pero durante los años que tuve el privilegio
de practicar este noble arte, seguía esta Ética
de crianza
I. La salud y bienestar de mis hurones serán lo
más importante.
II. No practicaré o promoveré la crianza
irresponsable o indiscriminada.
III. Estableceré un programa de crianza con metas
a corto y largo plazo, teniendo siempre en cuenta la preservación
de la salud en la especie.
IV. No criaré con hembras que no hayan alcanzado
su estado pleno de madurez física (menos de 5 meses
de edad).
V. No permitiré que ninguna hembra tenga más
de 2 camadas por año.
VI. Jamás, bajo ninguna circunstancia, comercializare
cachorros que tengan menos de 8 semanas de edad.
VII. Llevare registro de todos mis hurones y de sus crías,
teniendo plena conciencia que esta información resultara
de gran valor para futuras investigaciones genéticas.
Ética mercantil
I. Proporcionare una garantía de salud de 14 días
y una cartilla de vacunación para cada cachorro que
venda.
II. Entregaré un contrato de venta por cada hurón
vendido. Este contrato incluirá una cláusula
en donde se aclaran los términos de su castración
si el cachorro se ha entregado entero. Así como un
acuerdo en el que el comprador se compromete a regresar
al hurón al criadero si por alguna razón este
ya no puede o quiere mantenerlo.
III. Daré al nuevo propietario toda la facilidad
de acceder a los antecedentes tanto genéticos como
médicos de su hurón.
IV. No cobrare extra por los trámites de registro
o colocación del microchip, dado que tal servicio
se incluye en el precio de venta.

Cloti
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