| El esqueleto de todos los
mamíferos es básicamente el mismo, de manera que
si se estudia uno, se tiene una idea general de cómo
funciona el del resto.
A mí me fascina el esqueleto de los mustélidos
por su fortaleza y funcionalidad. Este esqueleto ha sido espléndidamente
adaptado para el hábitat en donde ha evolucionado cada
una de estas pequeñas bestias, y presenta ligeras variaciones
a través de los mustélidos; en otras palabras,
el esqueleto de todos los mustélidos es básicamente
el mismo.
El esqueleto humano está compuesto por un promedio
de 204 huesos, de 196 a 214, dependiendo de en que etapa de
su vida se encuentre; de jóvenes tenemos mas huesos
ya que al crecer varios de éstos se fusionan en uno
solo.
Si se buscan con atención las diferencias que hay
entre el esqueleto de un hurón y el resto de los mamíferos,
lo primero que llamara nuestra atención será
que sus vértebras son proporcionalmente más
largas. Esto también se aplica a las vértebras
del cuello. En contraste, los huesos de las patas son proporcionalmente
más cortas.
El cráneo de los hurones es enorme en proporción
al cuerpo; para darles un ejemplo de su proporción
realicemos el siguiente ejercicio: Imaginen primero que aplastamos
la parte superior de nuestro cráneo de modo que este
quede a la altura del arco ciliar (justo en la línea
que marcan nuestras cejas), después jalen la nariz
y la quijada al frente unos 20 centímetros, de modo
que no sea posible ver nada que quede por debajo de la nariz.
Ahora jalemos la parte posterior del cráneo (la nuca)
unos 30 centímetros hacia atrás y estrechémosla
un poco al final. Ya tienen el equivalente humano a lo que
seria la proporción de un cráneo de hurón
respecto al cuerpo, ahora busquen un sombrero que les ajuste.
En el grupo de las comadrejas (en donde se incluyen los hurones,
turones y minks) la articulación de la mandíbula
se ubica a medio camino entre la línea inferior del
cráneo. Y la cresta de la cima del cráneo (cresta
sagital) y la de la parte posterior del cráneo (cresta
occipital) están extremadamente desarrolladas. Esto
demuestra que la presión en la mordedura es muy poderosa
en este grupo, talvez la más potente, peso por peso,
de todos los carnívoros.
La mandíbula inferior es muy parecida entre ellos,
y las diferencias en tamaño pueden usarse para diferenciar
las especies, pero el dimorfismo sexual puede llegar a confundir
los veredictos.
El cráneo es muy similar al del resto de los mustélidos,
pero su relación evolutiva es muy lejana, y entre más
grande es la especie, más pequeño es el cráneo
en proporción al cuerpo y la articulación de
la mandíbula se encontrará mas cerca de la parte
posterior de la cabeza. Por eso en los tejones, el cráneo
es relativamente amplio y la mandíbula comienza cerca
del hueco que alberga la salida del cordón espinal
(el foramen mágnum).
El cráneo es largo y plano por buenas razones:
Primero, esto le da una poderosa fuerza a la mandíbula,
una de las más fuertes entre los mamíferos,
lo que resulta muy útil a la hora de matar animales
muchas veces más grandes que ellos, animales para nada
indefensos que de un mordisco podrían partir un lápiz
a la mitad (¡hey! imagínense a un castor gigante,
un poco mas alto que ustedes enfurecido, chasqueando los dientes
y con incisivos de mas de 20 cm filosos como navajas); segundo,
porque convierte al cuerpo en una línea aerodinámica,
la que resulta muy eficiente para correr a través de
una serie de túneles sin el inconveniente de irse golpeando
la cabeza y para girar sobre sí mismo a una velocidad
impresionante. Lo que también coloca a los dientes
justo al frente de todo.
La finalidad de que cada vértebra sea un poco mas
larga de lo común (además del cráneo
alargado) es que el cuerpo se vuelve proporcionalmente mas
largo. Acorten el largo de los huesos en las patas y tienen
ante ustedes al hurón, un ser adaptado para correr
dentro de estrechos túneles y capaz de matar dentro
de ellos con una eficiencia pasmosa.
Imaginen a un dachshund (el popular perro salchicha) tratando
de cazar a otro perro igual dentro de una madriguera; sus
patas delanteras tropezarían constantemente con las
patas traseras de su presa
pero si le dotamos de un
cuello mas largo, entonces podrá llevar la cabeza lo
bastante adelante como para poder desnucar a su victima. Recorten
esas orejas y añadan un par se saquitos llenos de una
sustancia apestosa a su trasero y tendrán una buena
parodia de un perro disfrazado de hurón.
La columna vertebral del hurón es larga y flexible,
en la justa medida para mantener la flexibilidad sin perder
la fuerza. Los músculos de la espalda son capaces de
liberar gran cantidad de energía, y aun cuando los
hurones no aparenten ser particularmente fuertes, tienen la
habilidad de alcanzar velocidades impresionantes (una vez
un mink paso corriendo sobre mi pie y subió a un árbol,
yo solo alcance a ver un machón color marrón
y solo pude identificar al animalito cuando un par de horas
después asomo la cabeza desde su madriguera).
Esa espalda flexible le facilita cambiar bruscamente la dirección
mientras corre, acarrear pesadas cargas (2 o 3 veces su peso
corporal) y girar sobre sí mismo dentro de las madrigueras
y sobre las ramas de los árboles. También es
útil para amortiguar las caídas y para saltar.
La mayoría de los mustélidos pueden saltar una
distancia de 2 a 4 veces el largo de su cuerpo, y en ocasiones
hasta más. Si los humanos pudieran hacer algo comparable
estaríamos hablando de saltos de entre 3 a 7.5 metros,
lo que nos convertiría a todos en estrellas del salto
de longitud en las olimpiadas. Mucha de la potencia para estos
saltos nace de los músculos de la espalda y la disposición
de la columna vertebral.
En los huesos que componen el hombro de un hurón,
la clavícula es solo una pequeña osificación
(que no siempre se presenta) rodeada de un músculo
que ocupa el lugar donde debería encontrarse toda la
clavícula, pero los huesos del brazo (escápula,
humero, radio y ulna) se encuentran en la misma disposición
los del resto de los mamíferos.
Sin embargo, el codo tiene una extensión en un extremo
que le da a los brazos fuerza para cavar. Los huesos de las
muñecas (carpos); los huesos de las manos (metacarpos)
y los huesos de los dedos (falanges) son muy parecidos a los
nuestros, excepto por la 3er falange que tiene una extensión
para apoyar las garras.
Hasta donde sé, todos los miembros de la familia de
los mustélidos poseen 5 dígitos tanto en los
miembros anteriores como en los posteriores, pero los hurones
tienen mas huesos sesamoideos entre los carpos y los metacarpos
que nosotros, los huesos sesamoideos son unos huesos cúbicos
y pequeñitos que se encuentran entre los huesos de
los dedos y no permiten que la articulación gire en
el ángulo contrario (si no tuviésemos rótula,
un hueso sesamoideo, podríamos arrodillarnos doblando
la articulación hacia atrás, como hacen las
gallinas).

Gordi, el visón de Anahy
conviviendo con un hurón
La mayoría de nosotros tenemos 1 o 2 huesos sesamoideos
en los pulgares, pero los hurones tienen 2 para cada dedo.
¡Ah! Imaginen que podría hacer un hurón
con los pulgares de un humano
Los huesos de las piernas, el fémur la tibia y la
fíbula son muy similares en los humanos y hurones,
solo el hueso del tobillo es un poco distinto en los hurones,
para incrementar la habilidad de saltar. Los huesos de los
pies son iguales a los de las manos. En casi todos los mustélidos
los miembros son cortos y poderosos. El más representativo
es el tejon que puede cavar muy, pero muy rápido. Los
miembros cortos les permiten acceder fácilmente a las
cuevas, pero también les brindan fuerza para cavar,
correr o saltar. El resultado: son los animales más
fuertes del planeta, peso por peso.
Debido en parte al ángulo y la posición de
los músculos, aun siendo criaturas tan pequeñas
desarrollan mucha fuerza. Esto los hace buenos para cavar
y trepar, por no mencionar los saltos. Las patas cortas les
ayuda a absorber los impactos de las caídas, agregamos
a esto su fuerte y flexible columna vertebral les da la capacidad
de caer de alturas de 5 a 10 veces la longitud de su cuerpo
sin salir lastimados (imagínese saltando desde el 3er
o 4º piso de un edificio y salir ileso de la experiencia)
esto les puede dar una idea de lo que estos pequeños
pueden saltar.
La pelvis (compuesta de 2 huesos coxales y 1 sacro) es similar
a la de otros carnívoros; la pelvis en los humanos
es distinta debido a nuestra postura bípeda, además
de ser más ancha con la finalidad de permitir el paso
del cráneo de nuestros infantes al dar a luz.
Los huesos de la espalda y el pecho son muy similares al
del resto de los carnívoros, excepto en la longitud
de las vértebras. Las vértebras en el ser humano
están modificadas para nuestra posición erecta
y las vértebras de nuestro cuello son mucho más
cortas en comparación.
Ambos, humanos y hurones contamos con 7 vértebras
cervicales (lo mismo que las jirafas), por lo tanto, la longitud
del cuello esta determinada por la longitud de cada vértebra
y no por su cantidad. Los hurones tienen 15 vértebras
torácicas, por ende 30 costillas (aunque algunos ejemplares
presentan 14 con 28 costillas), los humanos tenemos 12 vértebras
torácicas. El esternón esta compuesto por 8
huesos, en el humano son solo 1 o 2; los hurones tienen 5
o 6 vértebras lumbares nosotros solo 5; 3 vértebras
sacras contra las 5 que tenemos los humanos y ¡ah! Aunque
no tenemos cola si tenemos 3-4 vértebras caudales contra
las 18 que posee un hurón.
Y finalmente llegamos a los huesos de la mandíbula
y cabeza. En el hurón la quijada no se fusiona al centro
justo como la quijada de las serpientes y contraria a la de
nosotros los humanos.
El resto de los huesos del cráneo son muy parecidos
a los nuestros, excepto por un par de huesos que en los humanos
si se fusionan. Pero el lugar en donde la quijada articula
con el cráneo es distinto en los hurones y tienen también
un huesito oculto en el oído medio llamado bulla timpánica,
el cual protege el oído y mejora la calidad del sonido.
Ahora conocemos varias coincidencias existentes entre el
esqueleto de hurones y humanos (a pesar del tamaño)
estas coincidencias sobrepasa en buen numero las presentes
en otros mamíferos (excluyendo a los que vuelan o nadan)
y son precisamente estas coincidencias las que muchas veces
pueden confundirnos.
Por darles un ejemplo les diré que los huesos de las
patas traseras de los osos son muy similares a los de las
piernas de los seres humanos, tanto que hasta la policía
se equivoca. Una vez, estando en California, el departamento
de policía local me pidió ayuda para determinar
el sexo y origen étnico de un fémur humano ¡que
en realidad resulto provenir de un oso negro!.

Clemente, de Aldo
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