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En años recientes, se ha popularizado la venta de
hurones que presentan marcas blancas en su patrón
de color, quienes son muy solicitados debido a su vistosidad.
De manera paralela, se han reportado más casos de
hurones que presentan sordera, identificados por sus propietarios
y veterinarios por algunas características particulares
en su conducta, tales como problemas al interactuar con
otros hurones, emisión de sonidos extraños
o ningún sonido en lo absoluto y desarrollo de conductas
estereotipadas.
Si bien es cierto que existen muchas causas de sordera
en los hurones, entre ellas el uso de ciertos medicamentos
(como gentamicina), parasitosis (ácaros de las orejas),
heridas traumáticas o enfermedades infecciosas en
el caso de los hurones con marcas características
en color blanco en su patrón de color dejan claro
que estas se encuentran asociadas a una enfermedad de origen
genético conocida como el síndrome de Waardenburg
como la principal causa de sordera en hurones.
El origen de este síndrome se debe a problemas genéticos
que se presentan durante la fase embrionaria, cuando se
esta formando la cresta neural, que es el tejido que mas
adelante dará paso a la formación de la medula
espinal y algunas estructuras asociadas. Las células
que conforman la cresta neural sirven de guía para
que otras células puedan migrar y diferenciarse hasta
formar muy diversos tipos celulares en el organismo. Básicamente
estas células conformaran el sistema nervioso, las
células pigmentarias, el timo y algunas estructuras
de la mandíbula y el oído. Pero si se presenta
una alteración en el tejido guía, la consecuencia
será un nulo o pobre desarrollo de los tejidos en
formación.
El síndrome de Waardenburg se define como un grupo
de condiciones hereditarias caracterizadas por sordera y
albinismo parcial (piel, pelo y/u ojos decolorados), puente
nasal ancho y huesos faciales pequeños o poco desarrollados.
Pero en situaciones muy raras, este síndrome se encuentra
asociado con otras condiciones que se presentan al nacimiento
como desordenes intestinales (estreñimiento), agaglionosis
intestinal distal (debido a que los genes dañados
pueden interferir en el desarrollo normal de las neuronas
entéricas), problemas morfológicos de la vejiga,
desordenes en la medula espinal, presión arterial
alta, hendidura palatina o labial (labio leporino) y dificultad
para enderezar completamente las articulaciones (contracturas).
Como consecuencia, se pueden presentar diversas complicaciones
como: dificultades en la sociabilización, posibilidad
de estreñimiento severo que requiera la extirpación
de una parte del intestino grueso, leve aumento en el riesgo
de tumor muscular denominado rabdomiosarcoma y un problema
conocido como nistagmo, que se caracteriza como un rápido
movimiento involuntario de los ojos.
Se sabe que el síndrome de Waardenburg se hereda
como un rasgo autosómico dominante, es decir, que
es suficiente que el gen se presente en uno de los padres
para la descendencia resulte afectada. Pero su penetrancia
es variable, es decir, el grado de afección de los
individuos es muy variable, pudiendo presentarse solo uno
o dos de los signos anteriormente mencionados o todos ellos.
No pretendo ser alarmista, y tampoco desapruebo la crianza
de hurones con patrones de color blanco o albinos, pero
me parece importante saber que el elegir hurones con estos
llamativos colores implica riesgos y responsabilidades.
Es perfectamente posible el convivir con un hurón
sordo, pero hay que estar conciente que esto toma tiempo
y dedicación. El propósito de esta información
es brindarles una herramienta mas de la que puedan echar
mano al momento de elegir a su hurón o a comprender
el origen de sus afecciones, en caso que tengan uno.

Toribia
Bibliografía:
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Yanagisawa M. 2000. Salt-sensitive hypertension in endothelin-B
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