| El estómago de
los hurones es muy similar al de los humanos en forma, función,
fisiología, secreción gástrica, pH y
estructura de la mucosa a nivel celular; y una de las afecciones
más comunes que atacan a este órgano en humanos
y hurones son las úlceras gástricas (Fox, 1998).
Tanto en humanos como en hurones, la úlcera
gástrica puede ser causada por el estrés,
la utilización de algunos medicamentos (como antiinflamatorios
esteroideos), estar asociada con algunas enfermedades crónicas
o debilitantes, ser provocada por el consumo de determinados
alimentos irritantes de la mucosa gástrica, y especialmente,
desarrollarse debido a la presencia un género de
bacteria, la Helicobacter.
Cabe destacar que dentro de este género, las bacterias
que afectan a los humanos (Helicobacter pylori) son
distintas a las que afectan a los hurones (Helicobacter
mustelae), y no existe hasta la fecha registro contagio
por Helicobacter mustelae de hurones a humanos. Sin
embargo, el género Helicobacter comparte con
sus diferentes especies, características similares
en aspectos tales como microbiología, patología
y epidemiología.
Historia e importancia de la Helicobacter
mustelae en el desarrollo de las úlceras gástricas
Durante muchos años se pensó que las bacterias
no eran capaces de sobrevivir en un ambiente con pH ácido,
como el encontrado en el estómago; no obstante, hace
un par de décadas se realizó el descubrimiento
de unas bacterias pertenecientes al género Helicobacter,
las cuales poseen características particulares que
las convierten en eficaces colonizadoras del estómago.
En el caso de los hurones, se les ha relacionado con la
presencia de úlceras gástricas, adenocarcinoma
gástrico y linfoma gástrico. En 1985 esta
bacteria fue aislada de la periferia de una úlcera
localizada en el duodeno de un hurón. Estudios posteriores
confirmaron que casi todos los hurones con gastritis crónica
eran positivos a H. mustelae, y que los hurones libres
de este agente patógeno no presentaban gastritis,
úlceras gástricas o niveles detectables de
anticuerpos - IgG - contra esta bacteria (Loutit, 1995;
Fox, 1998).
Se realizaron varios experimentos y se encontró
que la inoculación oral de la H. mustelae,
provocaba una infección crónica inducida y
gastritis persistente; y aunque los mecanismos de transmisión
de esta bacteria no están aún completamente
definidos, se han sugerido las vía de transmisión
fecal - oral y oral - oral (Fox, 1997).
Los hurones infectados por lo general permanecen asintomáticos
durante un tiempo muy variable, progresando a una inflamación
crónica de la mucosa gástrica (que puede durar
años) para posteriormente comenzar a presentar signos
clínicos característicos de las úlceras
gástricas y duodenales como: vómito, rechinido
de dientes, melena (heces de color negro brillante y muy
mal olor que indican la presencia de hemorragia en el tracto
gastrointestinal), pérdida de peso crónica
y anorexia. Estos signos son muy parecidos a los que se
presentan por la presencia de un cuerpo extraño en
el estómago, por lo que resulta de suma importancia
su rápido y certero diagnóstico.
En 1991, la Internacional Agency for Research on Cancer
Working Group (Grupo de Trabajo de la Agencia Internacional
para la Investigación del Cáncer) estableció
que la Helicobacter juega un rol causal en la cadena
de eventos que producen cancer; específicamente adenocarcinoma
y linfoma gastricos.
La H. mustelae se caracteriza por producir ureasa,
la cual origina una cubierta que la protege del ambiente
ácido del estómago; pero el amoniaco producido
por la acción de la ureasa inflama y erosiona la
mucosa gástrica, lo cual contribuye al desarrollo
de gastritis y formación de úlceras gástricas.
El hurón es el único animal doméstico
que de manera natural desarrolla ulceras duodenales o gástricas
secundarias a la colonización por Helicobacter
(Fox, 1998).
Diagnóstico
Se realiza mediante endoscopía, extrayendo muestras
de la mucosa gástrica que son sometidas a un examen
histopatológico para la detección de la bacteria
y lesiones causadas por esta. Cambios anatomopatológicos
asociados a la infección por Helicobacter
son: fibrosis de la lámina propia de la mucosa, degeneración
glandular con acumulo de linfocitos y neutrófilos
y edema de la lamina propia mucosa (Hermanns et al., 1995).
Prevención
Si las úlceras son causadas por el estrés,
es importante evitar al máximo su aparición
tomando ciertas medidas que nos ayuden a reducirlo al máximo
como: evitar la introducción abrupta de animales
nuevos en un grupo establecido, evitar cambios continuos
en la rutina diaria del hurón, alimentarlo en horarios
regulares, mantenerlos la mayor parte del tiempo lejos de
ambientes ruidosos o muy transitados.
Si las úlceras son causadas por hipoglucemia inducida
por insulina, es indispensable el control médico
del insulinoma o su tratamiento quirúrgico.
Si la causa es la Helicobacter, se requiere de
la implementación de un tratamiento combinado que
incluya el uso de antibióticos y medicamentos que
eliminen a la bacteria y disminuyan la cantidad de ácido
producido en el estómago, neutralizándolo
de manera que la úlcera pueda cicatrizar de manera
natural.
Tratamientos
Estos tratamientos tienen una duración de 2 a 3
semanas e incluyen algunas de las siguientes combinaciones:
Terapia triple con antibióticos - Un tratamiento
muy común es el uso de 2 antibióticos combinados
y bismuto. Pero existen otras combinaciones muy efectivas.
Bloqueadores H2 - Los medicamentos conocidos como bloqueadores
H2 reducen la cantidad basal de ácido producido en
el estómago, así como la secreción
de ácido producido por el estimulo de la comida.
Inhibidores de la bomba de ácido - Estos medicamentos
inhiben la secreción ácida en el estómago
a través de su efecto específico sobre la
bomba de ácido en las células parietales.
Antiácidos - Los antiácidos neutralizan los
ácidos producidos por el estómago, pero sus
efectos pueden ser un poco más lentos que los de
los Bloqueadores H2 e inhibidores de la bomba de ácido.
Agentes citoprotectores - Estos medicamentos son un poco
más complejos ya que actúan estimulando la
secreción de bicarbonato en el duodeno (que neutraliza
el pH ácido), incrementa la cantidad de moco protector
en el estómago y ejerce un efecto antisecretor ligero
(Veldhuyzen van Zanten S. y Sherman P., 1994).

Dana, de Emma
Bibliografía
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enfermedad ulcerosa péptica. Univ Diag 2003; 3(1):
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Fox, J. (1988) Biology and Disease of the Ferret. Pp. 116-120,
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Hermanns, W.; Kregel, K.; Breuer, W. y Lechner, J. Helicobacter-like
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Veldhuyzen van Zanten, S. y Sherman, P. Indications for
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