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Resulta muy costoso montar una clínica veterinaria
¡ni hablar de un hospital veterinario! Los doctores
que tratan padecimientos humanos se pueden dar el lujo de
especializarse en una enfermedad (oncólogo), en un
órgano (nefrólogo) o en un rango de edad (pediatra)
dado que existe una cultura entre las personas de acudir
a especialistas y una gran demanda de servicios de calidad
por parte de la población.
Pero los veterinarios no podemos darnos esos lujos, es
cierto que existen veterinarios que tratan únicamente
determinadas especies, como caballos o vacas, pero son parte
de una privilegiada minoría. Para cubrir los gastos
de operación, un veterinario DEBE abarcar el mayor
espectro posible dentro de un nicho específico, es
por ello que encontramos veterinarios especialistas en pequeñas
especies (gatos, perros, hámsteres), en producción
animal (gallinas, vacas, borregos, cerdos) o en fauna silvestre...
por lo tanto, resulta MUY difícil encontrar un veterinario
que se especialice solo en hurones, dado que requiere de
una gran cantidad de clientela específica.
Pero todo esto no tiene porque desalentarnos, la mayoría
de los mamíferos tienen muchas cosa en común
y a los veterinarios se nos enseña anatomía
y fisiología general, es durante nuestra especialización
(o como diría un querido profesor mío: "nuestra
deformación científica") que nos enfocamos
en las particularidades de cierta especie, sistema u órgano.
Otra ventaja con la que contamos es que la mayor parte
de los medicamentos pueden utilizarse en la mayoría
de los mamíferos (excepto algunos pocos que pueden
ser tóxicos para algunas especies) y solo debemos
calcular la dosis en base al peso del animal y su metabolismo.
Es por ello que me parece mas importante encontrar un veterinario
comprometido con su profesión y con el interés
por aprender cosas nuevas (aunque no se especialice en hurones)
que caer en manos de un mediocre que solo está interesado
en mi billetera.
Ahora ya soy Veterinaria, pero aun recuerdo aquellos tiempos
cuando no lo era y resultaba dificilísimo encontrar
un buen veterinario (¡ni hablar de uno especialista
en hurones!) y a pesar de que lo que a continuación
leerán forma parte de lo que escribí por aquellos
años, continúa muy vigente.
En lo particular, cuando visito un veterinario que no conozco,
llevo conmigo las referencias médicas del hurón,
fotocopias recientes de las enfermedades más comunes
y algunos libros. No hago esto por que piense que el veterinario
es un incompetente, lo hago porque estoy muy conciente de
que el veterinario de hoy debe conocer de muchas especies
y el hurón es un tema relativamente desconocido.
Además de manera indirecta le estoy dejando claro
que mi hurón me interesa lo suficiente como para
tomarme la molestia de llevar a cuestas tanta información.
Y seamos realistas, los buenos veterinarios tienen tanto
trabajo a lo largo del día que difícilmente
encuentran tiempo para buscar tratamientos específicos
para las especies "exóticas" y verdaderamente
agradecen que el propietario tenga la iniciativa de realizar
un poco de trabajo de investigación que finalmente
beneficiará a todos.
Claro que existen veterinarios a los que tanta honestidad
e iniciativa les puede llegar a molestar, pero con franqueza
les diré que prefiero un veterinario molesto a un
hurón muerto.
La salud de nuestro hurón depende de tres factores
que considero muy importantes:
- El propietario.
- El veterinario.
- La relación entre ambos.
Si alguno de estos factores falla, el resultado puede
poner en peligro la vida del hurón. Es cierto que
del veterinario depende ser un profesional con ética,
pero de nosotros los propietarios depende en gran medida
la vida de nuestro huroncito y somos responsables de las
decisiones que se tomen respecto a su salud, mismas que
deben respaldarse en la información obtenida del
veterinario. Por lo que resulta fundamental lograr entablar
una buena relación con quien atiende a nuestro hurón,
basada en la confianza y el buen entendimiento.
No tengan miedo de preguntar, de pedir que les expliquen
algo que no entendieron, de que les enseñen las placas
de rayos X o las pruebas de diagnóstico. No es que
pretenda que les den un curso de medicina veterinaria básica
en la hora de la consulta... nada de eso, cualquier profesional
que entiende lo que está haciendo es capaz de darse
a entender usando un lenguaje sencillo y haciendo uso del
sentido común.
Recuerden que si no están del todo satisfechos con
la explicación que les han dado, es su derecho el
solicitar una segunda opinión.
Si la pasan mal con los términos científicos
o médicos, compren un diccionario y llévenlo
consigo. También lleven una libreta y anoten todas
las indicaciones. Si no entienden alguna palabra, pídanle
al veterinario que la escriba, para que puedan investigarla
mas tarde.
Es muy importante que anoten el diagnóstico, la
prescripción, las dosis y los tiempos; les sorprendería
saber cuanta gente compra las medicinas, se va a casa y
después me llama por teléfono o me escribe
un e-mail solo para preguntarme que son, para que sirven
y cada cuanto se administran.

Cirilo, de Nelly
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