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Escrito por el Dr. Ángel Cabrera.
Boletín de la Real Sociedad Española de Historia
Natural, 1930, n°30, p.477-480. Enviado por nuestro
querido amigo Olivier.
La cuestión del origen del hurón, este mustélido
tan familiar para los cazadores de la mayor parte de Europa
y por tanto tiempo visto simplemente como la forma domestica
del turón (Putorius putorius), es uno de los
temas que mas han preocupado a los zoólogos dedicados
al estudio de los mamíferos paleárticos.
Sabido es que Estrabón, en el tercer libro de su
Geografía, afirmaba que este animalito procedía
de África, habiendo sido introducido a España
para la destrucción del conejo y llevado después
de ahí a otro países. Esta afirmación
fue aceptada sin reserva por todos los naturalistas antiguos,
y todavía la admitió Pérez Arcas en
la cuarta edición de su Zoología, publicada
en 1874.

Imágenes de la Zona


Treinta años antes, sin embargo, parece haberla
puesto en duda Schinz (1), y
puede decirse que, a partir aproximadamente de esa fecha,
todos los autores modernos han considerado el relato de
Estrabon como una leyenda, no concediendo tampoco la menor
crédito a Shaw cuando aseguraba (2)
que el hurón era de Berberia, donde se le conocía
con el nombre de nimse.
La opinión general fue resumida en pocas palabras
por Trouessart (3), según
el cual " el hurón doméstico es un descendiente
de una variedad meridional de la región de Putois
(esta variedad presenta un pelaje pardo), probablemente
originario de España (o Cerdeña), añadiendo
que su origen africano no es admisible, dado que la especie
del genero putorius no se ha probado aún que
viviera en el África".
Muy acertadamente, sin embargo, Sir Harry Johnston decía
hace más de veinticinco años (4)
que tal vez futuras investigaciones en Marruecos o en Argelia
permitirían encontrar el verdadero origen del hurón
doméstico, y mas recientemente, Miller (5)
ha demostrado que este nada tiene que ver con el turón
europeo, sino que mas bien se asemeja en sus caracteres
osteológicos a M. eversmanni o hurón
de la estepa, originario de Asia central.
En este estado se hallaba la cuestión cuando, en
mi expedición al Rif oriental, durante la primavera
de 1919, ví a mis cazadores indígenas, los
hermanos Moj y Rabah Bu Mohamedi, gitanos de la kabila de
Kebdana, hacer uso de un hurón que les había
prestado un amigo suyo, y habiéndoles interrogado
sobre la proveniencia del animalito, me dijeron que su amigo
lo había comprado a un rifeño de las montanas
al oeste del Kert, y que los hurones se traían siempre
de muy lejos, de la región cercana a Tetouan.
Sus datos eran, sin embargo, tan vagos, que no me paso
por la mente que pudiera tratarse de una especie indígena,
inclinándome antes a suponer que los rifenos los
adquirirían de los españoles; pero dos años
mas tarde, hallándome en Xauen, un cazador profesional,
tío de mi guía, Mohamed Abd-el-Krim el Abrit,
trajo también a un hurón a una de nuestras
excursiones de caza, asegurándome que el animal,
en estado salvaje, era perfectamente conocido en las montañas
de Gomara, donde se buscaban la crías para acostumbrarlas
a la vida en cautividad y para enseñarles a sacar
los conejos de sus madrigueras.
Pocas semanas después, en Anyera, volví a
ser testigo del empleo del hurón en la caza de estos
roedores, y otra vez escuche las mismas noticias de labios
de los cazadores indígenas. Todos ellos estaban de
acuerdo en afirmar que el hurón solo se encuentra
en la región que se extiende desde Xauen hasta el
Nekor, y que cada vez es más raro, por la costumbre
que hay de matar a las madres para quitarles a sus pequeños.
Su cría en cautividad parece ser una especialidad
de los montañeses del Rif occidental y de Gomara,
los cuales los venden a los indígenas de otras regiones.
Un hurón bien amaestrado puede valer de cuatro a
cinco duros hassani.
Estos datos me fueron confirmados en mi segunda visita
a Xauen, en el año de 1923, por el intérprete
de la oficina indígena de aquella ciudad: D. Rogelio
González, español nacido y criado en Marruecos
y muy conocedor del país, quien me hizo notar que
los montañeses de aquella región saben distinguir
perfectamente al hurón de la comadreja, dando a esta
el nombre de far-el-jail, nombre que también aplican
al lirón (Elyomys), mientras que al hurón
le llaman nems.

Construcciones de la región
de Xauen


Un hecho significativo y que me convenció de que
los moros no han podido recibir el hurón de los españoles,
es que todos los ejemplares que en manos de aquellos he
visto eran idénticos entre si y nunca ofrecían
la menor tendencia al albinismo, tan común en los
hurones domésticos de Europa. Ninguno de los cazadores
marroquíes con quienes he hablado del asunto tenía
la menor idea de que hubiese animales de esta especie blancos,
con ojos colorados.
Con todo, deseando obtener prueba definitiva del origen
africano del mustélido en cuestión, proponíame
llegar en algún otro viaje hasta Gomara, y hacer
cuanto estuviese en mi mano para conseguir un ejemplar salvaje;
pero mi traslado a la Republica de Argentina me impidió
realizar este proyecto, y hube de acudir a la amabilidad
de mi amigo, el distinguido botánico Dr. Font Quer,
a la sazón jefe del Servicio Farmacéutico
de Larache, interesándolo en el problema.
Cúmpleme hacer aquí publico mi agradecimiento
a tan entusiasta naturalista por los datos que acerca del
mismo me ha suministrado.
En carta de 20 de noviembre del año pasado, el Dr.
Font Quer me escribe: "He estado ahora una semana en
Tetuan, y he hecho desde allí varias excursiones,
una de ellas a Bab Taza, a unos 40 kilómetros al
E. de Xauen, en plena Gomera. Sus sospechas acerca de la
existencia del hurón como animal autóctono
salvaje, se han confirmado. Un teniente de allí tiene
dos en poder suyo comprados en el Zocos y cazados en aquellas
cercanías por los moros. Como me han dicho que con
cierta frecuencia se venden ahí, he encargado que
me conserven todos los que salgan. Yo los remitiré
o los llevare en mis manos, a Barcelona. Y si a usted le
interesa verlos, gestionare que se los envíen de
la mejor manera que pueda ser. Beni Ahmed me dijo que también
los hay en Kabila, que se encuentra al SE de Xauen."
Aunque nuestro estimado consocio no ha tenido oportunidad
de enviarme los ejemplares, como era su propósito,
creo que sus noticias, unidas a los elementos de juicio
que yo anteriormente poseía, son suficientes para
que podamos afirmar que la patria del hurón esta
en el África Menor. Se haciendo así justicia
a la opinión de los antiguos naturalistas. Muy probablemente,
la especie sería en otro tiempo mucho más
abundante y se extendería acaso por todas las zonas
montañosas del norte de África, habiéndose
reducido después paulatinamente su área de
dispersión, como ha ocurrido con tantos otros mamíferos
berberiscos.
Que su existencia en las montanas del Rif haya pasado inadvertida
en la época moderna nada tiene de extraño,
si se tiene en cuenta que hasta ahora han sido aquella una
verdadera terra incognita, no ya para el naturalista,
sino para el simple viajero.
El caso es parecido al de la gallina de Numidia de los
antiguos, encontrada en la costa occidental de Marruecos
hace solo una docena años, no obstante ser una región
mucho mas conocida por los europeos que la Cadena Rifeña.
La presencia de un mustélido de tipo centroasiático,
como P. furo, en el norte africano es, por lo demás,
perfectamente lógica; pues solo representa un factor
más en el elemento turanio que forma parte de la
fauna berberisca, elemento al que pertenecen también
los géneros Paraechinus, Gerbillus, Jaculus y Scirtopoda,
el chacal, la hiena rayada y otros mamíferos.
(1) Systematisches Verzeichniss aller bis
jetzt bekannten Sängethiere, I, 1844, página
340.
(2) Travels, 1738, pag. 249.
(3) Faune des Mammifères d'Europe, 1910, pag. 76.
(4) British Mamals, 1903, pag. 156, nota.
(5) Catalogue of the Mamals of Western Europe, 1912, pg.
423.
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