| Historia
La cacería de conejos con la ayuda de los hurones
ha sido documentada a través de la historia, la más
antigua conocida esta asentada en la cultura de la antigua
Grecia y más recientemente en la Inglaterra medieval
(1390) entonces era obligatorio el pago de un impuesto exorbitante
de mas de 40 chelines por año por cada hurón
que se poseyera, esto con la finalidad de que las clases
trabajadoras les fuese imposible él ocuparlos para
abastecerse de conejos silvestres, que por aquel entonces
eran considerados un alimento muy cotizado.
El poseer un hurón dedicado a la cacería fue
una practica muy difundida antes y durante la primera guerra,
sumando así un suministro de carne durante esos años
inciertos, la gran popularidad del "ferreting"
o cacería con hurones declinó de manera abrupta
al introducirse la mixomatosis, seguida del radical descenso
en el numero de conejos. Para cuando la población
de conejos se recupero, los hurones ya eran populares como
animales de compañía y el ferreting resurgió
con un nuevo auge, a la fecha ambas actividades resultan
compatibles.

Cacería con hurones
Primero que nada, antes de decidir llevar a sus hurones
de cacería, asegúrese de que tal actividad
es legal en su país, en Inglaterra lo es, pero en
EU no y en España hace falta pedir a la autoridad
un permiso especial. A continuación, ya seguros de
que esta actividad no será sancionada, consiga el
permiso del lugarteniente, de preferencia por escrito.
Introduzca los hurones a la madriguera, es típico
el usar por lo menos 2, de otra manera los conejos mantendrían
al hurón dando vueltas dentro de la madriguera y
no saldrán. Si la madriguera esta ocupada, no tardaran
en salir uno o mas conejos que podrán ser atrapados
con una red (la manera tradicional), disparándoles,
ocupando algunos perros (lebreles), o con la ayuda de un
halcón entrenado (un harris o un azor).
Cualquiera que sea el método utilizado, la presa
encontrara la muerte instantánea, si llegara a quedar
atrapado el conejo en la red, se le deberá ultimar
con un certero golpe en la cabeza. El resultado de la cacería
será una baja en la población de conejos,
muy saludable para conservar el equilibrio de la granja
y una deliciosa carne baja en grasas para el cazador y sus
colaboradores.
Sin embargo esto no siempre se da, ocasionalmente un hurón
matara la presa bajo tierra, alimentándose del conejo
para mas tarde quedarse dormido junto al cadáver,
a esto se le llama "guardar". Debido a su gran
tamaño los Hobs son más propensos a "guardar"
porque les es mas sencillo matar. Si esto llegase a suceder
existen dos alternativas. La primera y más trabajosa
será cavar, con la finalidad de sacar al hurón.
Lo tradicional es introducir a la madriguera un Hob bastante
grande al que previamente se le habrá atado una cuerda
ligera, a esto se le llama "la línea".
El Hob se dirigirá a la presa muerta y ahuyentará
al hurón que dormía. A continuación
usted tendrá que cavar siguiendo la línea
hasta encontrar al hurón y el conejo. El modo moderno
de hacer esto es sustituir la cuerda por un radio trasmisor.
La segunda alternativa será bloquear todas las salidas
de la madriguera y colocar una trampa para minks en la salida
principal, con un poco de suerte nuestro hurón estará
ahí a la mañana siguiente.
Equipo necesario
¡Obviamente necesitamos hurones! Lo usual es usar
Jills para evitar las "guardias", pero habrá
quien no se muestre de acuerdo con esto. Algo similar sucede
con los argumentos respecto al color, según el rumor
los albinos son débiles y flojos, otros dicen que
son más fáciles de encontrar en las madrigueras
y otros más prefieren los de color sable porque los
albinos no se notan cuando hay nieve.
Algo parecido ocurre con el temperamento, hay quien los
prefiere agresivos, de esos difíciles de manipular
sin el riesgo de ser mordidos, otros piensan que los más
dóciles tienen menos tendencia a "guardar"
la presa.
Además de los hurones, serán necesarias varias
redes, una canasta para transportar a los hurones, un radio
localizador, una pala ligera, una navaja para desollar a
los conejos y un poquito de leche para premiar a los hurones
cuando salen de la madriguera.
Cazador moderno
El estereotipo más común es el del cazador
furtivo, aquel que solo sale al amparo de la noche, con
uno o varios hurones sedientos de sangre escondidos entre
sus ropas, probablemente en las perneras de sus pantalones.
Esta imagen cambio varias décadas atrás, ahora
los cazadores son invitados por el lugarteniente para controlar
la población de conejos en su propiedad.
El cazador moderno llegara en su automóvil, a plena
luz del día, con sus peludos colaboradores dentro
de una amplia y confortable canasta. Terminada su labor,
muy probablemente regresaran a la comodidad de su departamento
en el centro de alguna bulliciosa ciudad, para recostarse
todos juntos frente al televisor.
Aquel cazador furtivo que mantenía a sus animales
en lamentables condiciones, alimentándoles solo a
base de pan y leche y a los que rara vez manipulaba, manteniéndolos
de esta manera en estado semisalvaje y que por tanto solo
podían ser agarrados usando unos gruesos guantes
de carnaza por fortuna esta desapareciendo.

Bob de Angie Pasten, cazando
su peluche
Cuidados para los hurones que cazan
Estos hurones trabajadores deben ser tratados igual que
cualquier otra mascota, mantenerse alegres, en forma y alertas
a través del manejo diario y de los juegos. Si además
acuden cuando se les llama
¡pues mucho mejor!
También requieren de una dieta balanceada, aquello
de arrojarles trozos de carne cruda un par de veces por
semana es totalmente obsoleto.
Los hurones empleados en la cacería no deben de ser
deodorizados, las glándulas anales que poseen los
hurones son su única arma de defensa con la que cuentan
dentro de una madriguera, pues no siempre se encontrará
con conejos, ratas, serpientes o tejones pudieran estar
acechando y resultar peligrosos para nuestras mascotas.
Además la remoción de las glándulas
anales no reduce ni altera el olor característico
de los hurones.
Finalmente me parece que es justo resaltar el hecho de que
resulta de menor impacto ecológico el utilizar hurones
para controlar la población de conejos, cuya carne
de todas formas será aprovechada, a la alternativa
de ocupar gas, veneno o trampas que pueden matar a muchas
otras criaturas tan necesarias para mantener el equilibrio
biológico del área.
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