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Existe una estrecha relación entre el tamaño
final de un hurón, su crecimiento y la castración.
Los hurones que han sido castrados antes de haber alcanzado
su madurez física jamás alcanzaran su talla
máxima. Aunque existen muchos factores que intervienen
como la salud de la madre, la calidad en la nutrición,
enfermedades y el medio ambiente.
La madurez en el esqueleto de un hurón se da entre
los 7 y 9 meses. Esto significa que el esqueleto ha alcanzado
un 90 a 95% del total de su desarrollo a esa edad. Si lo
comparamos con el esqueleto de un macho de 18 meses notaremos
muy pequeñas diferencias.
El esqueleto no esta regulado directamente por los niveles
de hormonas masculinas y los machos no solo producen testosterona
sino también pequeñas cantidades de hormonas
femeninas; algo parecido sucede con las hembras, solo que
a la inversa ellas producen testosterona y otros esteroides
solo que en cantidades más pequeñas. Si se
altera este equilibrio es lógico que la balanza hormonal
se incline en la dirección opuesta.
El esqueleto se adapta rápidamente a la masa muscular
y a la la fuerza que se desarrolle, pero la contribución
genética será la que determine el tamaño
final y esta no se vera afectada ni por la dieta, el ejercicio
o la salud de la madre.
La diferencia entre los machos jóvenes y adultos
es la masa muscular y esta se encuentra directamente relacionada
con los niveles de testosterona (y otros esteroides), lo
cual explica el que un hombre perezoso tenga mucha mas masa
muscular que una mujer deportista de la misma estructura
ósea.
Por lo tanto, la razón por la que los machos castrados
a edad temprana se vean más pequeños NO es
el esqueleto, sino las hormonas que controlan el desarrollo
de la masa muscular. Estos machos tempranamente castrados
desarrollaran una musculatura de hembras y es por eso que
al crecer parecerán hembras muy crecidas.
Los machos castrados ya de adultos comenzaran a perder
masa muscular una vez que es removida su fuente principal
de testosterona, con la diferencia de que esta masa muscular
será sustituida de manera gradual por grasa que tomara
su lugar.

Otto y Stewie, de María
de Jesús
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