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Los hurones son pequeños y silenciosos, lo que les
convierte en las mascotas ideales para este mundo de hoy
cada día más polucionado, donde el tiempo
y el espacio son una limitante en muchas grandes ciudades.
Aunque los hurones disfrutan de los paseos no requieren
realmente de largas caminatas diarias con sus dueños
(como es el caso de muchos perros) ni de excursiones en
solitario a la mitad de la noche (como los gatos).
Además los hurones resultan hipoalérgicos,
por lo que la gente alérgica a los gatos o perros
encuentran en el hurón una opción viable.
Recientemente se descubrió que son muy buenas mascotas
para la gente diagnosticada como VIH+; los perros y los
gatos a veces son portadores de enfermedades que podrían
transmitir a sus dueños y que en estas circunstancias
resultarían fatales.
Los hurones son cariñosos y juguetones y, al contrario
de los gatos y las ardillas, no se vuelven ariscos y mustios
con el pasar de los años; muy por el contrario, si
estas pensando en hacerte de un hurón y es tu primera
vez es más recomendable que busques uno que tenga
entre 1 y 2 años de edad. Los cachorros resultan
casi siempre un poco demasiado entusiastas para los novatos.
Los hurones son también muy limpios y pueden aprender
a hacer sus necesidades en un cajón de arena, tal
como los gatos (aunque los hurones no entierran sus deshechos)
y su manutención es muy económica: poquita
comida, 2 vacunas al año y 2 desparasitaciones.
Debido a sus hábitos reproductivos casi todos los
hurones destinados a ser mascotas son castrados, lo que
se traduce en tranquilidad para el dueño a largo
plazo: nada de andar localizándoles novia(o) ni de
buscar desesperados quien adopte a los bebés.
Los hurones pueden muy bien vivir solo con sus dueños
sin la compañía de otro hurón pero
en caso necesario se adaptan muy bien a la convivencia con
otro de su especie o con otros animales.
Pero a pesar de contar con tantos atributos los hurones
no son mascotas para todos. A veces algunos hurones no aprenden
nunca a utilizar el cajón de arena cuando están
fuera de su jaula y tenemos que acondicionar nuestro hogar
especialmente a prueba de ellos ya que debido a su pequeño
tamaño y su naturaleza curiosa son muy propensos
a accidentes con muebles, electrodomésticos o sistemas
de calefacción o ventilación.
Tampoco resultan ideales para familias con niños
pequeños, aunque con paciencia es posible enseñar
a los niños a manipular con cuidado al hurón
y disminuir así el riesgo de alguna fractura o accidente.
Antes de decidirte por un hurón te recomiendo informarte
muy bien de sus requerimientos y necesidades, esto lo puedes
lograr leyendo, buscando en la web o uniéndote a
alguna comunidad de dueños de hurones para así
platicar con gente que tienen alguna experiencia.

Mansita, de Dudo
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