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La mayoría de nosotros solemos comprar primero un
hurón, y al poco tiempo estamos tan perdidamente
enamorados de esta encantadora criaturita que decidimos
conseguir otro...
El problema es que a veces la transición de uno
a dos hurones no es tan sencilla. Primero porque nuestro
primer hurón ha contado con toda nuestra atención
durante un buen tiempo y le puede parecer que el nuevo inquilino
represente más competencia que compañía.
Segundo porque en los hurones la convivencia se aprende,
dado que son animales solitarios por naturaleza. Además,
una vez que viven juntos, entre ellos determinan su jerarquía,
a menudo de manera física.
A continuación te voy a describir una manera segura
(para todos, residentes y recién llegados) de introducción.
Lo que primero que tienes que hacer es conseguir una jaula
(si ya tienes una, consigue otra extra) y coloca al hurón
nuevo dentro de la jaula junto al hurón residente.
La finalidad es que puedan verse y olerse pero NO tocarse.
Un par de días después intercambia las mantitas
o las camitas, no las vayas a lavar porque el chiste es
que adquieran el olor del otro. A la semana, báñalos
(para que pierdan su aroma) y déjalos sueltos en
la habitación. Justo después del baño
los hurones están más preocupados de explorar
y alejarse de ti que de pelear. Si notas algún altercado
ofréceles una golosina para distraerlos.
Después de un rato vuelve a guardar a cada uno en
su jaula y procura de aquí en adelante sacarlos a
jugar juntos algunos minutos al día.
Eventualmente podrás dejarlos cada vez más
tiempo juntos hasta que sea posible el que vivan en la misma
jaula sin percances.
Si ya tienes problemas entre hurones
nuevos y residentes puedes hacer lo siguiente.
Coloca a el hurón nuevo en otra habitación...
es importante que durante unos días NO vea ni oiga
al hurón residente.
Al residente trátalo como siempre, dale su comida
regular y juega con el pero mantenlo aislado también,
una semana después, ya que este seguro de que volvió
a ser el centro del universo entonces llévalo a otra
habitación en donde estará enjaulado el hurón
nuevo... coloca sus jaulas lo más juntas que puedas,
una vez más el chiste será que se vean y se
huelan pero NO se toquen.
Un par de días después deja suelto al residente
en la habitación y juega con el hurón nuevo
(mantenlo dentro de su jaula) SIN prestar atención
al residente, pero si este se acerca y demuestra interés
prémialo con caricias y golosinas. Si no, pues ignóralo.
Después de un rato regrésalo a su jaula y
de ahí en adelante NO le prestes mas atención,
puedes hacer lo indispensable (limpiarle, darle agua y comida)
pero sin acariciarlo ni hablarle, simplemente ignóralo
y solo acarícialo y dale golosinas en las sesiones
de visita siempre y cuando se acerque de manera espontánea
a la jaula de su nuevo compañero.
Ya sé que pondrás ojos como platos al leer
esta táctica, pero tiene su lógica: que el
residente asocie la presencia del que él cree es
su competencia con afecto y atenciones. Tomara un par de
semanas pero gradualmente podrás soltarlos juntos...
tu solo no desistas y tampoco te dejes chantajear.
Pero si alguno de los dos insiste en el rechazo tendrás
que considerar el tenerles siempre separados.
Puedes utilizar la misma técnica con más
de un hurón o con alguna otra mascota.

Leia, de Angels
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